Reseña de Soluciones Quirúrgicas

Narrar la incomodidad

 

Por Ana Paolini

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Soluciones quirúrgicas
Gabriela Larralde
Zona Borde 2015
80 páginas

La primera impresión -y necesidad- que surge después de leer Soluciones quirúrgicas es pensar como se instala, habita o aparece en la vida cotidiana el lenguaje de la locura. En cualquiera de los significados que popularmente tiene la palabra locura; el lenguaje de lo que nos resulta incómodo, extraño, patológico o ajeno.

 Llegamos a esa experiencia de choque y ese es el mérito, mostrar el punto donde se funde lo que podríamos considerar “normal” con lo que no, lo intrascendente con lo que trasciende. Mostrar que esa fusión es, de hecho, algo usual. A pesar de que los significados del lenguaje operan de forma dicotómica.

 Si bien hay algunos cuentos donde el desenlace es un poco más claro y la tensión se diluye mejor otros lo dejan flotando y, en resumen, nos encontramos con algo conocido que podríamos denominar el estilo Carver (aunque algunos también citan a Cheever o la llamada teoría del iceberg de Hemingway). Cuentos como Los estantes vacíos de Ignacio Molina, Minitas de Ana López o Lo que dicen cuando callan de Alejandra Laurencich, son algunos ejemplos dentro de la literatura argentina y contemporánea.

 En esta obra no se trata del estilo Carver ligado a la crónica sino a un subgénero en auge: el microrrelato. El microrrelato realista (o relato corto) para ser precisa.

 Hay un requisito de omitir, de no resolver, a pesar de que el título del libro contiene la palabra “soluciones”. Una tendencia a la economía del lenguaje, el minimalismo o la elipsis.

 ¿Por qué detenerse a profundizar solamente el punto de confrontación? Si bien mi pregunta es crítica no deja de ser también una invitación a la continuidad.

Voy a ir más lejos: ¿Es el microrrelato realista una forma contundente de movilizar en el lector preguntas acerca de ciertas prácticas sociales o una forma de naturalizarlas?

 Cabe destacar que en los cuentos mejor logrados está más presente el uso de la tecnología actual. Las redes o los celulares como disparadores de conductas extrañas o cierta paranoia en el ambiente social.

 Entre los doce cuentos que contiene el libro resaltaría: “Aterrizar en la Luna” que narra una breve experiencia homosexual entre dos adolescentes mujeres. “Soluciones quirúrgicas” que muestra una afición singular por buscar el límite y también la forma en que la cirugía puede introducirnos en modos raros del goce. “Como si estuviéramos en Moscú” que denota la violencia contenida y la desconfianza en una convivencia de pareja terminal. “Chatear con un desconocido” que nos aproxima a una experiencia tan lejana como el suicidio. Y “Juntos y solos” que me pareció el más destacable por desovillar una punta del deseo femenino y por acercarse a la infidelidad como algo mucho más común de lo que parece sin tratarla desde una perspectiva moralizante.

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